Nueva disposición RENAR

023/14

Tipo de Norma: Disposición
Número de Norma:  023/14
Emisor: Renar
Referencia: Medidas de seguridad de sectores de almacenamiento de materiales controlados
Estado: Vigente

 Buenos Aires, 24 de enero de 2014

          

          VISTO las Leyes Nros. 20.429, 25.938 y 26.216, los Decretos Nros. 395 del 20 de febrero de 1975 y 302 del 8 de febrero de 1983, las Disposiciones RENAR Nros. 103 del 2 de diciembre de 1999 y 247 del 26 de octubre de 2005 y


          CONSIDERANDO:
          Que la normativa de aplicación en materia de seguridad de las existencias de materiales controlados en poder de los Legítimos usuarios debe ser actualizada atento al avance de las nuevas tecnologías y sistemas de seguridad.

          Que por razones de seguridad es necesario establecer las condiciones adecuadas en los locales comerciales que permitan mantener el material controlado a resguardo de eventuales sustracciones.

          Que es necesario integrar los criterios sobre las capacidades de almacenamiento por parte de los diferentes usuarios y las diversas actividades que se desarrollan en relación a los materiales controlados en su poder.

          Que la unificación de parámetros para las condiciones de seguridad de las instalaciones de guarda y almacenamiento de materiales controlados permitirá agilizar y actuar tempranamente ante potenciales incidentes, maximizando de esta manera la seguridad de los sectores destinados a tal fin, facilitando la fiscalización y logrando una importante disminución de los riesgos que generan los mismos.

          Que las Direcciones Técnico Registral y de Fiscalización y Control de Gestión, la Delegación Técnico Administrativa de este Registro Nacional de Armas, y la Coordinación de Asuntos Jurídicos han tomado las intervenciones que les competen.
Que el suscripto es competente para adoptar la presente medida en virtud de lo dispuesto en por las Leyes Nros. 20.429, 23.979 y 24.492, los Decretos Nros. 395/75, 302/83 y  1630/13.

Por ello,

EL DIRECTOR NACIONAL DEL REGISTRO NACIONAL DE ARMAS
DISPONE:

ARTÍCULO 1º.- Establézcanse las condiciones de seguridad para la guarda y almacenamiento de materiales controlados por parte de los diferentes Legítimos Usuarios, conforme el Anexo I que se agrega a la presente y forma parte integrante de esta Disposición.
ARTÍCULO 2°.- Apruébase la tabla de Determinación de Capacidades, a fin de establecer los tipos y cantidad de materiales que los Legítimos Usuarios podrán tener en su poder, conforme el Anexo II que se agrega a la presente y forma parte integrante de esta Disposición.
ARTÍCULO 3°.- Encomiéndase a la Dirección Técnico Registral la elaboración de los instructivos y soportes pertinentes para las diversas presentaciones, cuyo contenido, actualizaciones y nuevas versiones serán incluidos en el portal www.renar.gob.ar.
ARTICULO 4°.- Otórgase un plazo de CIENTO OCHENTA (180) días corridos para que los Legítimos usuarios adecuen las instalaciones de guarda y almacenamiento, acorde a las nuevas exigencias establecidas en la presente.
ARTICULO 5°.- Derógase toda normativa sobre condiciones de seguridad para la guarda y almacenamiento de materiales controlados, en lo que específicamente se oponga a la presente.
ARTICULO 6°.- Establézcase que la presente Disposición entrará en vigencia a partir del día siguiente al de su publicación en el Boletín Oficial.
ARTICULO 7°.- Comuníquese, publíquese, dése a la Dirección Nacional del Registro Oficial, incorpórese al Banco Nacional Informatizado de Datos RENAR y archívese.

MATIAS MOLLE
DIRECTOR GENERAL
REGISTRO NACIONAL DE ARMAS


http://www.renar.gov.ar/pdf/medidas%20de%20seguridad%20ANEXOS%20I%20y%20II4%20.pdf

Revista Magnum. Abril de 2013.

La contraexplosión. La pseudociencia en el disparo. 


     Para comenzar la redacción de esta nota; he debido hacerlo en contra de mis propios principios.

     Considero firmemente que no es quien duda de una afirmación, el encargado de comprobar su veracidad. La carga de la evidencia le corresponde siempre a quien afirma o declara algo.

     Así funciona el método científico. Y este artículo básicamente; es una refutación sencilla, del supuesto fenómeno conocido como “Contraexplosión”.

     La mayoría de los autores lo citan como: “Un aumento manifiesto y evidente en las presiones en la recámara; que inutiliza el arma” (Efectos curiosamente parecidos a problemas de sobrepresión y mal acerrojado). En otras mitologías, el arma “estalla en manos del tirador”. Y aparentemente; todos coinciden en un elemento en común:

“El fenómeno se produce en “armas largas” únicamente, porque tiene que ver con cartuchos que disponen de un mayor espacio libre de propelente; para facilitar la circunstancia del suceso.”

“Se manifiesta cuando se reduce por debajo del mínimo recomendado por el fabricante; la carga de pólvora en los cartuchos de gran capacidad utilizados generalmente en carabinas y fusiles”.

     A medida que van pasando los años; me toca observar con profunda tristeza; como aquellos contenidos de asignaturas relacionadas con las ciencias básicas; que constantemente buscan dar explicaciones a los fenómenos que nos rodean; son los menos asimilados y/o explicados en nuestra educación media.

      Con esto me refiero lógicamente a la Física y la Química; de las que se dice correctamente que van de la mano; y nos brindan un panorama racional y sobrecogedor de todos los sucesos que afectan nuestros sentidos.

     Tanto si los contenidos fundamentales hubiesen sido explicados debidamente; o si; hubiésemos prestado atención a los postulados más básicos de estas cátedras; hoy no tendríamos que estar debatiendo en lo más mínimo, sobre contraexplosión; porque debería darse por sentada la imposibilidad racional de su existencia; en la forma en que lo plantean sus teorizadores.

     Cuando esgrimo la explicación a este “no fenómeno”; algunos  profesionales se enardecen de inmediato; y comienzan con sus ataques con falacias “ad hominem”: - ¡Me va a decir a mí que yo soy ingeniero! ¡¿Usted qué título tiene?!

     Cuando respondo que generalmente me dicen señor; y que mi título se merece y no se estudia; se enojan más; pero ese es otro tema…

     También surgen por allí; “falacias de autoridad” infaltables: - “A mí me lo enseño fulano; así que es cierto y funciona así”. Aparentemente; los fulanos son de una raza superior; que no cometen nunca errores; y jamás pueden estar equivocados…

     Nadie está exento de equivocarse; por lo tanto la falacia de autoridad es uno de los más nefastos errores de razonamiento; que nos lleva a pensar que una afirmación es cierta; simplemente porque lo dice alguien importante o conocido dentro una rama en particular; y no por lo que realmente debe ser cierto; que es por la evidencia a su favor.

     La cuestión es que las leyes de la física y la química; no distinguen de credenciales académicas o curriculares, a la hora de poner a funcionar nuestro universo; como tampoco lo hace la evidencia y el proceso (léase método científico); que hace posible sostener sus postulados como “Leyes” o “Teorías”.

     Vamos a comenzar haciendo un poco de historia. Nada más ni nada menos que con uno de los más grandes “amigos de la pólvora”; el señor Antoine Lavoisier; considerado el padre de la química moderna.

     En plena época de la Revolución Francesa; fue Director Estatal de Trabajos para la Fabricación de Pólvora; entre otros cargos públicos que desempeñó; sirviéndose de esta; en muchos de sus experimentos. Fue el pionero en la interpretación de los mecanismos de oxidación; y principalmente de combustión. El legado por el que fundamentalmente se lo conoce; es su famoso “Principio de Conservación de la Materia”. Descubrió que en una reacción química; la cantidad de materia siempre es la misma al principio, y al final de la reacción. Tratemos de retener este concepto por un rato.

     El famoso Benjamin Franklin decía en una carta; por aquellos mismos años: “…pero en este mundo nada se puede decir que sea cierto, excepto la muerte y los impuestos.” Frase hoy día popularmente conocida como “death and taxes”. Y para el pobre Antoine; uno fue la causa del otro. Fue guillotinado por la Revolución; al haber colaborado con el cobro de impuestos para la corona.

     La anécdota cuenta que rogó clemencia; apelando a una investigación que estaba desarrollando; y que sería interrumpida a causa de su muerte. Los ejecutores le contestaron que no se hiciera problema; que seguramente alguien continuaría con su investigación. Aparentemente se trataba nada más, ni nada menos; que de la determinación de partículas elementales en un volumen dado de gas. Y efectivamente; un año antes que Manuel Belgrano enarbolara nuestra Enseña Patria por primera vez; el científico italiano Amedeo Avogadro; completa los peldaños por subir, en la escalera que Lavoisier había comenzado a escalar; estableciendo los principios de la constante que lleva su nombre; y hoy es utilizada ampliamente en cálculos de estequeometría.

     Unas tres décadas después de la muerte de Lavoisier; un virtuoso joven de ciencias; de nombre Nicolas Sadi Carnot; considerado hoy día como el padre de la Termodinámica; establece algo similar a lo postulado por Lavoisier para la materia; pero aplicado a la energía. Nos dice que la energía no se crea de la nada ni se destruye; sino que se transforma en otras tipos de energía.

Entonces hasta aquí; sabemos que la materia no se crea ni se destruye, sino que se transforma; y lo mismo vale para la energía.

     Toda esta ecuación que parece confusa, pero que en realidad es más fácil que la tabla del uno (aunque siempre me pareció más fácil la tabla del cero); fue ampliada  por la aparición de Albert Einstein en la escena; sobre el cual no me voy a explayar; ya que todos saben que es el marido de la mujer, que tenía un físico bárbaro.

Einstein nos aclara que Lavoisier y Carnot estaban en lo correcto; pero que a su vez; la materia también se transforma en energía; y viceversa.

     ¿Y qué tiene que ver todo esto. con las armas de fuego y con la contraexplosión?

     Es sencillo. Las armas de fuego son, antes que cualquier otro concepto o clasificación legal; una máquina termodinámica.

     Un arma de fuego transforma parcialmente la energía potencial química inicial,  del sistema arma cartucho (capacidad para generar trabajo, producto de una reacción química); en energía cinética (de movimiento) y térmica (calor).

         Recordemos que los teóricos de la contraexplosión; nos dicen que el fenómeno se produce en “armas largas únicamente”, porque tiene que ver con cartuchos que disponen de un mayor espacio libre de propelente; para facilitar la circunstancia del suceso.”

     Supongamos a la luz de los principios físico químicos; que tenemos un cartucho de arma larga diseñado según normas (siéntanse a gusto de elegir SAAMI, CIP o NATO dado que es despreciable). Y disponemos de un arma acorde al sistema, con la que efectuar el disparo; en perfecto estado de funcionamiento; y la cantidad y tipo de propelente e iniciador; son los indicados. El sistema funciona de la manera correcta esperada. Vamos a asignarle una energía potencial inicial al sistema igual a: EPi= 10. Solo por poner un valor a los efectos de la comparación.

     Ahora como queremos forzar una contraexplosión; vamos a recrear mentalmente; las condiciones necesarias que nos describen los “contraexplotadores”; utilizando misma arma; pero con un cartucho con idéntico propelente, pero en menor cantidad de la indicada; de forma de dejar mayor espacio libre para facilitar la fantasía… digo la contraexplosión; según afirman.

     ¡Pero aguardemos un instante!… ¡Ni siquiera nos tomemos la molestia de imaginar el disparo!...

     El problema aquí; radica en que un sistema con un cartucho con menos propelente; nos va aportar una energía potencial inicial,  inferior a EPi=10 del ejemplo óptimo; y la consecuente menor capacidad para realizar un trabajo.

    ¡Sin embargo se pretende que frente a estas circunstancias; el sistema se salga de control y estalle inutilizando el arma; lo cual implicaría la creación de energía de la nada!

     Si la energía no se crea ni se destruye; y la capacidad de generar trabajo de este sistema; es menor al de uno óptimo; no hay manera de extraer la energía necesaria para hacerlo estallar. La explicación y las circunstancias que se proponen para el fenómeno, son en definitiva; un absurdo.

     Acorde a la Segunda Ley de la Termodinámica (¡Gracias Carnot!); a medida que se van produciendo las reacciones físico-químicas, luego de la iniciación del cartucho en la recámara; el sistema comienza a hacer lo que mejor sabe y para lo que está pensado; que es transformar energía; y mientras transcurren las reacciones; se va agotando su capacidad de generar trabajo (entropía en aumento). En otras palabras; el sistema no puede contraexplotar; porque no tiene con qué. Desde el principio las reacciones comenzaron sin la suficiente energía potencial química; producto de haberle restado materia (propelente); para posibilitar el suceso. En mi barrio solían decir: No le da el cuero…

     La intención del presente fue un intento de explicación de la manera más escueta; sobre la imposibilidad del fenómeno; según el mecanismo de causas y consecuencias, que pretenden instalar la mayoría de los descriptores del mismo.      

          Sirva esta nota como agradecimiento; para todos aquellos educadores que día a día; fomentan el ansia por el conocimiento; desde su propio ejemplo; mediante la pasión que surge fruto de la vocación por transmitir discernimiento. Como los que tuve la oportunidad de conocer en mi colegio secundario; quienes hace más de dos décadas; aportaron sin imaginarlo su sapiencia, para la realización de este artículo.

          Saludos cordiales y hasta la próxima.

Revista Magnum. Enero de 2013.

La seguridad en los polígonos. 

Las municiones bajo estándares S.A.A.M.I. y los bomberos.

El Instituto de Fabricantes de Municiones y Armas de Uso Deportivo; nos deja un video con una serie de ensayos realizados a las municiones que cumplen con sus estándares. Ideado originalmente en 1977; como un aporte de SAAMI a la Oficina de Prevención de Incendios de Chicago; para establecer el nivel de peligrosidad del material en cuestión; al ser iniciado fuera de las condiciones habituales del sistema arma - cartucho para el que fue diseñado. 

Revista Magnum. Octubre de 2012.

La culpa de la cupla.

La culpa de la cupla.

"La verdad no es siempre lo aparente".
Jhonny Deep en Sleepy Hollow: La Leyenda del Jinete sin Cabeza.

 

     Es temido por aquellos tiradores que van a realizar sus primeros intentos con un arma de fuego corta; con amplia mala fama generada por las producciones de Hollywood que lo muestran como un enemigo casi incontrolable; y a la vez, amado por muchos tiradores experimentados que gustan sentir el golpe del arma en su mano al momento del disparo.

     Estamos hablando del famoso retroceso. Pero al mismo tiempo de la patada, y también del relevo. Pero para aclarar cada término en particular; conviene examinarlos previamente uno por uno; para comprender esta parte de la mecánica del disparo.

     Lo primero es lo primero… Vale la pena recordar algunos conceptos básicos antes de continuar.

     Entre los siglos XVII y XVIII; quien entre otras actividades era físico; Sir Isaac Newton; además de sacar chispas con las ideas de Pascal buscando literalmente “ver la luz” [1]; expone lo que hoy conocemos como Tercera Ley de Newton o Ley de Acción y Reacción:

“Siempre que un cuerpo ejerce una fuerza (acción) sobre otro; este reacciona con una fuerza igual y opuesta; aplicada sobre el primero”.

(Imagen N°1; Sir Isaac Newton)

Es denominado “Principio de Acción y Reacción”; y lo experimentamos constantemente en la vida diaria; por ejemplo cuando martillamos sobre una superficie; está responde con una fuerza igual pero de sentido contrario al martillazo. Por esto se dice que el martillo rebota. El mismo ejemplo es aplicable a una pelota que rebota en el suelo.

     Cuando de armas de fuego se trata; este postulado configura al Retroceso, como la fuerza de reacción; opuesta a la acción del disparo (ver imagen N° 2: En rojo la fuerza de acción del disparo y en azul la de reacción opuesta).

La “patada o culatazo”; es el efecto psicológico y subjetivo que tendrá el retroceso en cada tirador; y de allí su manera de describir como lo sintió personalmente para un sistema arma – cartucho determinado. Aquí reside el por qué distintos tiradores, pueden tener experiencias o apreciaciones diferentes sobre la patada de una misma arma. Es decir; que siendo el retroceso siempre el mismo; en lo que a fuerzas y física se refiere; los tiradores tendrán su sensación personal del mismo, en base a sus propias experiencias.

     Hasta aquí tenemos resueltos los conceptos de retroceso, y patada o culatazo. La tarea por delante es definir de qué se trata el relevo.

     El relevo o correctamente llamado salto de boca; es el levantamiento de la boca de fuego del arma; al momento del disparo.

     Si bien a simple vista daría la impresión que estamos en presencia de una consecuencia exclusiva del retroceso; en realidad no es así.

     Al intentar controlar la fuerza del retroceso; estamos ofreciendo resistencia a este, con una fuerza de igual magnitud pero en sentido contrario; respetando la Tercera Ley de Newton. Como ambas fuerzas trabajan sobre direcciones paralelas; se produce lo que en física se conoce como CUPLA o PAR DE FUERZAS.

     Acciones tan cotidianas como girar el volante del automóvil, y abrir una llave de paso de agua;  son otros ejemplos clásicos de cuplas (ver imagen N° 3: Ejemplo de cupla).

     En el caso de las pistolas por ejemplo; el punto neurálgico está justamente debajo de la cola de castor. Es el lugar donde la mano que empuña acusa la energía del efecto de acción y reacción del sistema; y es al mismo tiempo el que establece la dirección por la cual se propagará la fuerza opuesta a la de reacción; visible en el viaje de la corredera hacia atrás.

Esta cupla va a forzar el arma a girar o voltearse siempre hacia arriba y hacia el lado del tirador (ver imagen N° 4: Se pueden observar en rojo la fuerza de reacción del disparo; en azul la fuerza opuesta de resistencia al retroceso; y el sentido de giro o rotación del arma al quedar conformada la cupla en color verde..

La cupla es la verdadera causa del salto de boca o relevo del arma.

     Cuanto mayor sea la distancia que separa a estas fuerzas; denominada brazo de cupla, mayor será el efecto producido. Es decir; mayor efecto de rotación del arma hacia el lado del tirador; y  más incontrolable será el relevo o levantamiento de la boca de fuego en el disparo.

      Por este motivo pistolas como la CZ52; acusan un salto de boca notoriamente más importante comparativamente; que por ejemplo, en pistolas como las Glock o las Steyr M.

     En el caso de la CZ52; las direcciones donde operan los vectores [2] de las fuerzas intervinientes  se encuentran muy separados entre sí; dando lugar a un mayor brazo de cupla y en consecuencia un relevo de mayor magnitud.

    (Imagen N° 5:  Pueden apreciarse en rojo el par de fuerzas actuantes sobre la cupla; y en amarillo el brazo de cupla).

     En el diseño de las Glock o Steyr M; se reduce este brazo de cupla; permitiendo una sensación mucho más confortable en lo que a contención del salto se refiere (Ver imagenes N° 6 y 7).

     Como si con una sola cupla no alcanzara; el tirador deberá afrontar también, en el proceso del disparo; una segunda cupla.

    Esto es porque detrás de cada rotación; existe una cupla; o par de fuerzas causante de la misma. Y por si a esta altura no lo adivinaron; hay otro componente del sistema arma – cartucho que también va a comenzar a rotar al tomar las improntas del ánima del cañón: El proyectil. 

     Y por culpa de Newton y su Tercera Ley; al movimiento de rotación del proyectil; se le opondrá un movimiento igual pero en sentido contrario; comúnmente denominado torque de motor.

     Es la razón por la cual los helicópteros poseen un rotor de cola; a fin de impedir que este comience a girar en sentido contrario a como lo hacen sus alas principales o hélices del rotor principal (ver imagen N° 8: Se puede observar la dirección de giro de las hélices o rotor principal en rojo; en verde el par de fuerzas contrario a ese giro; gracias nuestro amigo Newton; y la dirección hacia donde compensa el rotor de cola.

     Para el caso de la boca de fuego del arma; esta va a tener la tendencia a girar hacia el sentido contrario al de giro del proyectil; con lo que sumado al salto de boca; tendremos un arma que al momento del disparo tendrá un relevo hacia arriba y a la izquierda; para proyectiles dextrógiros; y un relevo hacia arriba y a la derecha para los levógiros En la imagen N° 9  se puede apreciar la dirección que tomará la boca de fuego del arma; como consecuencia del salto de boca y el torque combinados; para un ánima de estriado dextrógiro.

[2] En las matemáticas de magnitudes vectoriales (fuerzas); se denomina correctamente dirección; a la recta de aplicación de la fuerza; que podría compararse con un eje, con el fin de lograr una mejor interpretación de lo que se pretende explicar. El término dirección en referencia a fuerzas; no debe ser confundido con el concepto de sentido; que es hacia donde se dirige la misma.

[1] Existía entonces una puja entre las hipótesis de los físicos Newton y Pascal; por determinar la naturaleza de la luz. Newton pensaba que la luz blanca era una composición; producto de la sumatoria de todos los colores. Pascal; influenciado por las cualidades de pureza atribuidas al blanco; debido a las creencias religiosas imperantes en la época; pensó que la luz blanca era estrictamente pura. Newton ganó la partida demostrando su hipótesis al descomponer la luz blanca con la ayuda de un prisma.

 

Ariel Ricardo Elias – ITB RENAR 5758

     De aquí en más; la próxima vez que no logremos controlar los efectos de las fuerzas intervinientes en el disparo; y no busquemos corregir el empuñe; podemos sin lugar a dudas echarle la culpa a la cupla.

     Por todo lo precedente; la aplicación de un empuñe adecuado para satisfacer un correcto control de las cuplas; puede verse de manifiesto en aquellas disciplinas de tiro dinámico; donde independientemente del tipo de arma corta elegida; la importancia del grip radica en la posibilidad de recuperar aparatos de puntería de forma rápida entre disparos sucesivos. Buscando un consecuente posicionamiento del arma, casi en la misma ubicación en la que estaba en el disparo primigenio en una secuencia.

 

Revista Magnum. Julio de 2012.

El legado de Galileo. (Nota sobre balística). 

     Si disparamos un proyectil de forma horizontal al suelo; y dejamos caer otro idéntico desde la misma altura y al mismo tiempo.

     ¿Cuál estará cayendo primero? ¿Cuál tocará el suelo primero?

     A simple vista parecen ser preguntas similares; pero no lo son.

     En plena época renacentista; el genial Galileo Galilei; se encontraba entre otros menesteres; obnubilado  con la comprensión de los mecanismos detrás del movimiento de los cuerpos.

     En una jornada de brillante inspiración; Galileo ensayó y documentó por primera vez, las bases a las respuestas de estas interrogantes. Dejó caer dos objetos idénticos; en este caso esferas, desde una misma altura y al mismo tiempo; solo que a uno de ellos además de la caída libre; le imprimió un empuje horizontal (Imagen Nº 1).

     Imagen Nº .1

     La observación lo sorprendió tanto; como suele sucederle a quienes imaginan que el proyectil empujado horizontalmente, demora más tiempo en caer: Ambos móviles habían tocado el suelo al mismo tiempo.

     Galileo logró entonces establecer el postulado de lo que hoy conocemos como: “Principio de Independencia de los Movimientos”; que nos dice:

     “Las componentes horizontales del movimiento de un cuerpo; son independientes de las verticales”.

     Lo que en otras palabras significa que las fuerzas horizontales y verticales que actúan sobre un cuerpo en movimiento; son independientes entre sí.

     Si un cuerpo tiene un movimiento compuesto por fuerzas verticales y horizontales; cada uno de estos movimientos se cumple como si los demás no existieran.

     Para el caso de nuestro planeta Tierra; la componente vertical es la fuerza de gravedad; y siendo esta fuerza igual para ambos proyectiles, los dos estarán cayendo al mismo tiempo; y en consecuencia tocando suelo al mismo tiempo.

     En la imagen Nº 2 se puede apreciar una recreación moderna del experimento de Galileo; utilizando pelotas de golf fotografiadas bajo luz estroboscópica.

Imagen Nº 2

     En el conocido programa documental “Mythbusters” (Los Cazadores de Mitos); transmitido por Discovery Channel; se presentó una reproducción mucho más elaborada del experimento; donde se disparó una pistola calibre .45 ACP; y se dejó caer al mismo tiempo y de la misma altura; una punta idéntica a la disparada.    Los resultados coincidieron perfectamente con las observaciones del genial Galileo siglos atrás. [2]

     Ahora bien; ¿Esto siempre es así? ¿Existe una diferencia entre caer al mismo tiempo y tocar suelo al mismo tiempo?

     ¿Qué sucedería si realizamos la misma experiencia; con un proyectil que disparado, recorra una interesante distancia en horizontal; digamos unos 1000 metros?

     El Profesor Hugo Rafael; en su apunte sobre el Principio en cuestión; disponible en Internet [3]; le llama a esta pregunta: El ejemplo maldito conocido como: “Ahí va la bala”. Nos explica que independientemente de la distancia horizontal recorrida por el proyectil disparado; los resultados son los mismos.

     ¿Seguro? Como bien dijo otro grande de la ciencia: "Duda siempre de ti mismo, hasta que los datos no dejen lugar a dudas." Louis Pasteur (1822-1895), químico y microbiólogo francés.

     Después de algunos meses de desempolvar viejos libros de Física; y fructíferos e interesantes revuelos en foros de armas de Internet; donde muchos supuestos iluminados de la física; me juraban por la memoria de Galileo; que la curvatura de la superficie terrestre en realidad invalidaba el principio, y estos dichosos móviles no caían al mismo tiempo; PARA EL CASO DE PROYECTILES DISPARADOS DESDE UN FUSIL.

     Se me ocurrió entonces replantear un poco el Principio, en base a las siguientes hipótesis (¡Pobre Galileo! Lo encarcelaron injustamente y 500 años después nos proponemos quemarle los papeles):

     Dado que es evidente que la variable curvatura de la Tierra; es tenida en cuenta para los cálculos de proyectiles de largo alcance.
     Para el caso del fusil que nos ocupa se podría deducir que:

          “Dos cuerpos de similar morfología; de misma masa; bajo un mismo fluido interactuante (en este caso aire); bajo iguales condiciones de temperatura y presión; uno en caída libre y otro impulsado horizontalmente hacia una caída libre; estarán cayendo al mismo tiempo; hasta que uno de ellos finalice primero su trayectoria por cualquier motivo.”    

     Este cualquier motivo; incluye naturalmente; la variable curvatura. Si el plano horizontal donde los proyectiles impactan; está curvado o inclinado; es obvio que ambos no van tocar suelo al mismo tiempo; PERO SÍ ESTARÁN CAYENDO AL MISMO TIEMPO; hasta que lógicamente producto de esa curvatura; uno impacte primero.

     Y entonces allí estaba… Una nueva interrogante:

     ¿Es correcto el planteo? ¿De qué diferencias de tiempo de impacto estamos hablando? ¿Esta diferencia invalida el Principio?

     Como a esta altura; al igual que debe sucederle seguramente al lector (si todavía está leyendo); mi familia ya me estaba tramitando una internación en algún establecimiento neuropsiquiátrico; se me ocurrió cortar por lo sano y preguntarle a los que saben.

     La respuesta vino casualmente de la mano del legado del mismísimo Galileo; más precisamente de una institución que hace honor a su nombre.  

     Sinceramente no me alcanzan las palabras para agradecer la excelente predisposición del Licenciado en Física; José Luis Lomáscolo; o simplemente “Cacho”; como le gusta que lo llamen.

      El Licenciado Lomáscolo desarrolla sus actividades en el Complejo Astronómico “Galileo Galilei” (Observatorio Astronómico, Planetario y Museo Experimental de Ciencias) en la ciudad de Rosario. Es un lujo para nuestra ciudad; contar con su calidad personal y académica.

     Luego de escuchar con detenimiento mis consultas; esbozó al mejor estilo de aquellos apasionados por la ciencia; toda una miríada de explicaciones con ejemplo y cálculos; que a continuación detallo:

     Supongamos que:

1.    La Tierra es una esfera perfecta.

2.    Disparamos con un M-16A4.

3.    Disparamos desde la altura del hombro que consideramos es de 1.60 metros.

4.    La bala es disparada en una trayectoria perfectamente horizontal respecto del suelo.

5.    Despreciamos la resistencia del aire; por lo tanto el proyectil conserva la velocidad con la que abandona la boca del arma.

      Datos:

  1. Radio medio de La Tierra = 6371 kilómetros
  2. Aceleración de la gravedad a nivel del mar = 9.80665 metros/segundos al cuadrado.
  3. Velocidad de boca de un M-16A4= 1067 metros/segundos

Resultados:

Tiempo que tarda un objeto en caer al suelo desde una altura de 1.60 metros.

                                         T1 = 0.57123 segundos

Distancia que se desplaza el proyectil en ese tiempo.

                        D = 1067 m/s X 0.57123 s = 609.5 metros

Diferencia en el nivel del suelo a 609.5 metros debida a la curvatura de La Tierra.

                                         d = 2.9 centímetros

El proyectil  para llegar al suelo debe recorrer una distancia vertical de 1.629 metros.

Tiempo que el proyectil en llegar al suelo

                                        T2 = 0.57639 segundos

Diferencia de tiempo.

                      DIF = 0.57639 - 0.57123 = 0.005 segundos

     Esta diferencia que es despreciable a los efectos del Principio; hace que el proyectil no llegue al suelo a los 609.5 metros sino a los 614.8 metros.

      Debido al recorrido relativamente corto del proyectil; se puede considerar que la aceleración de la gravedad tiene un valor constante entre el punto de disparo y el punto en que este llega al suelo.

  Como corolario; podemos decir que:

  1. Para el caso de proyectiles de armas de fuego portátiles (pistolas, fusiles, etc.); existe una diferencia de tiempos real pero despreciable, al impactar el suelo debido principalmente a la curvatura de la superficie terrestre.
  2. Ambos proyectiles caen al mismo tiempo; hasta que uno interrumpe su recorrido por el impacto en el suelo.
  3. Recordando que el principio de Galileo; nada dice sobre cual proyectil impacta primero en su enunciado;  sino que habla de fuerzas componentes del movimiento; el Principio de Independencia de los Movimientos sigue firme al pié del cañón; tal como hace 500 años.

                                                  Ariel Ricardo Elias

Instructor de Tiro – RENAR ITB 5758

Una nota para apuntar.

La fibra óptica y el tritio.

“Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.” Arthur C. Clarke.

Desde un tiempo a la fecha; existen en el mercado de aparatos de puntería; aquellos diseñados para mejorar la visualización de estos y en consecuencia el proceso mismo de apuntar; tales como los dispositivos de fibra óptica y combinaciones con tritio.

Pero… ¿De qué hablamos realmente cuando hablamos de fibra óptica?

La fibra óptica comienza a implementarse en los años setenta; como una solución para la transmisión de datos por medio de pulsos de luz; a grandes distancias.

Se trata básicamente de un conductor lumínico; que posee un revestimiento con un núcleo macizo derivado del silicio (vidrio); o bien polímero (plástico);que será el encargado de propagar mediante una secesión de reflexiones; siguiendo los mandatos de las leyes de la física (refracción de la luz y Ley de Snell) la luz recibida; y a su vez contenida por un revestimiento que impide que escape al exterior.

En la imagen inferior se observa un ejemplo simplificado del comportamiento de la luz dentro del núcleo de la fibra.

Corte esquemático de componentes de la fibra óptica del tipo patch cord informático.

Comportamiento de la luz en distintos tipos de fibras.

Hoy día su uso se ha extendido a la iluminación; y en el caso que nos ocupa, a guiones y alzas. Estas fibras; que son prácticamente un núcleo con un revestimiento de material similar, pero con índices de refracción diferentes; no reparan en un óptimo aprovechamiento de la luz porque no están pensadas para aplicaciones electrónicas; sino para permitirnos visualizar con un mayor brillo y contraste; los puntos de alza y guión; en condiciones de buena iluminación ambiental.

Para aumentar su utilidad; en condiciones de baja luminosidad; los fabricantes de estos artilugios; incorporaron un elemento más a la ecuación con el agregado del tritio.

El tritio o H3; según su nomenclatura química; es un isótopo natural del hidrógeno; que bajo condiciones normales de presión y temperatura; es un gas incoloro e inodoro. Tiene la particularidad; que comparte con otros elementos; de degradarse, liberando energía en forma de radiación.

Esquema atómico comparativo del Tritio.

¡Tranquilos!… Antes de correr a deshacerse de sus flamantes miras Truglo T. F. O. (por poner un ejemplo); hay que destacar que se trata de radiación de tipo beta de muy baja energía.

Muchos países regulan su fabricación; acorde a los estándares de la U. S. Nuclear Regulatory Commission (Comisión de Regulación Nuclear de los Estados Unidos); más específicamente la normativa NUREG-1717; que establece los límites de exposición a sustancias radioactivas.

Ahora bien; si el tritio es un gas, y estas fibras son un cilindro macizo: ¿Cómo hacen para colocarle un gas?

Los aparatos de puntería que contienen tritio; son generalmente cilindros de vidrio tipo pyrex (huecos); de algunos milímetros de longitud (normalmente entre 5 y 10); 1 mm de diámetro externo; y paredes de 0.2 mm de espesor. Estas cápsulas; son rellenadas con tritio gaseoso (HT) y recubiertas internamente con sustancias fosforescentes; por ejemplo sulfuro de zinc activado con cobre y aluminio; que es lo que realmente se ilumina al ser afectado por los electrones emitidos por el tritio (radiación beta).

Las cápsulas son selladas con láser y pasan por pruebas de estanqueidad, justamente para cumplir con las normas del caso.

Particularmente en Colombia, la fábrica de armamentos Indumil; produce el fusil Galil para dotación de su ejército con aparatos de puntería de tritio. En este país se han realizado los estudios necesarios, para asegurar que tanto la producción de estos accesorios; como la disposición de aquellos dañados o dados de baja; se hagan acorde a las normas mencionadas.

En las famosas soluciones Fibra + Tritio; generalmente se coloca la fibra dentro de una cápsula que contiene el tritio más las sustancias fluorescentes.

Una cuestión no menos importante a tener en cuenta; es la vida media del tritio incorporado; que es de aproximadamente 12.3 años; momento en el cual “nos dejará a oscuras”.

Dejando de lado el tipo de aparato de puntería que haya elegido; ya sean alzas abiertas sin aditivos, alzas de fibra o tritio; lo más importante es no perderlas de vista al momento del disparo.

Apúntenlo.

Ariel Elias – Instructor de Tiro RENAR ITB 5758

 

Antecedentes de la normalización en Armas de Fuego.

Corría el año 1637; cuando el rey Carlos I de Inglaterra; le entrega una Carta Real a la “Worshipful Company of Gunmakers”; algo así como la “Asociación de las Compañías Armeras”; que incluía en sus filas; a los fabricantes de armas de la ciudad de Londres; con el objeto de proteger a las personas, del uso de armas de fuego inseguras; que estaban siendo comercializadas por aquel entonces.

     Esta inseguridad residía en la fabricación, modificación y reparación de las mismas con criterios propios de cada armero; sin seguir especificaciones de estandarización de ningún tipo.

     En 1690; la asociación consiguió obtener las ordenanzas que le permitieron aplicar y hacer cumplir la “Gun proof” o “Prueba de armas”; para todos los miembros de la misma. Esta consistía en una prueba obligatoria, que debía realizarse a cada arma, antes de salir a la venta, con el propósito de asegurarle al vendedor y comprador; la certeza de que sus armas son seguras de disparar.

     Otra región armera; además de Londres; fue Birmingham. En esta ciudad en 1813; y mediante un decreto parlamentario; se establece una “Proof House” o Casa de pruebas”.

     Es de aquí en adelante; que se transforma en delito: Vender, ofrecer para la venta, exportar o empeñar; cualquier arma no verificada.

     Luego que un arma pasaba la verificación; recibía un estampado con el sello de la casa de pruebas correspondiente.  La falsificación de estos sellos acarreaba penas mucho más severas.

     La conocida como “Ley de Armas de Londres de 1868”; que en realidad sería la “Ley de Prueba de Cañones de Armas de 1868”  (Gun Barrel Proof Act 1868); establece penas para la importación de armas a Inglaterra; que no pasen previamente por los bancos de pruebas locales. Extrañamente; estas penas y obligaciones no aplican en el caso de armas importadas por particulares.

     Asimismo, se establecen las regulaciones que permiten estandarizar los criterios; para los diámetros de calibres de armas de ánima lisa (actuales escopetas); utilizándose las Unidades Absolutas.

     Partiéndose de una libra inglesa de plomo (aproximadamente 453.6 gramos); se la dividía en partes iguales; y con una de esas partes se construía una esfera que serviría como patrón. El diámetro de esa esfera sería el diámetro del ánima del cañón, para el calibre que se denominaría con el número de la cantidad de partes, en que fue dividida la libra de plomo. Por ejemplo; si la libra se dividía en doce partes iguales; se obtenía una esfera del diámetro necesario, para fabricar un cañón de ánima calibre 12 UAB (aprox. 18.52 mm).

Ariel Elias – Instructor de Tiro RENAR ITB 5758 

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